«Es culpa tuya», dice el casero
Ventilas por la mañana y por la noche, y aun así el moho del rincón del dormitorio vuelve una y otra vez. El casero lo achaca a tu comportamiento. Sin mediciones de humedad y temperatura, no puedes demostrar que las condiciones para la condensación no se debían a una ventilación incorrecta.
La mancha que va creciendo
Al principio es solo una sombra oscura detrás del armario. No fotografías nada y no le das importancia. Tres meses después la mancha es del tamaño de una mano — pero no tienes ninguna foto anterior que muestre lo rápido que se ha extendido la afectación.
La reducción de renta sin pruebas
Reduces el alquiler por el moho. El casero discute el alcance y la duración y amenaza con la rescisión. Sin un historial completo con fotos y mediciones, tu reducción se sostiene sobre un terreno frágil.
Las tres situaciones comparten el mismo patrón: sin documentación, pierdes. Con mediciones, punto de rocío, fotos y un registro de ventilación, tu sospecha se convierte en un historial sólido.